Viajo en asientos de esos que forman un grupo de cuatro, en el sentido opuesto al de la marcha. Mi visión principal es la de un hombre de unos treinta y pico que se hurga la boca con un palillo de dientes y de cuando en vez hace gesto de tragar. Una mujer, a la que no alcanzo a ver, habla a gritos; no alcanzo a verla como digo pero sí que pone en mi conocimiento, y en el de todo el pasaje, que tiene hongos en lugares delicados. Un tipo canijo y con gafas se divierte viendo una película a todo volumen en su tableta electrónica, tal vez pensando que los auriculares que repartía el señor de la caja hace unos momentos eran de pago... o simplemente que todo lo que no sea él mismo se la trae floja y pendular.
Cuando ya he asumido que no voy a poder leer tranquilo como esperaba, ni mucho menos dormir, y decido que ya la cosa no puede ir a peor, a la chica que viaja a mi lado parece entrarle el gusanillo, abre impaciente un taperguares del tamaño de Leganés y comienza a comer ruidosamente lonchas de chorizo y mortadela como si no hubiera un mañana por el que preocuparse.
Resignado de lo indolente e insolidaria que es la gente con los demás voy llegando a mi destino. La del "Tápe" se apea y el tío que viaja en el asiendo de enfrente posa sus pinreles sobre el asiento que ha quedado recientemente libre. Yo ya paso de decirle nada a nadie porque la gente no atiende a razones y uno no sabe por donde van a salir, me quedo mirando fijamente los pies que descansan a mi lado y posteriormente miro a su dueño... este en un gesto de autentica verguenza torera carraspea y vuelve a poner los pies en el suelo.
Llego a destino cansado y sorprendido de que todo esto no me sorprenda. Nadie piensa en nadie más que en sí mismo, "¿por qué no voy a hacerlo? que se jodan todos estos remilgados... ¿qué pasa? tampoco estoy matando a nadie...".
En fin...
Pd: En un vagón viajan los animales, las personas viajan en coches de tren.
Las penas más duras por rebelión a bordo podían ser dos, "la quilla", por la que se arrojaba por proa al pobre desgraciado para que la quilla del barco le partiera los hueso mientras se ahogaba, y "el tablón", por el que se hacía caminar y saltar al rebelde para dejarlo abandonado a su suerte y que fueran el mar o sus habitantes los que le dieran muerte.
Casualmente esta última semana he oído a dos personas hacer referencia, de forma metafórica, a la practica del tablón...
Yo camino por el tablón con los puños apretados. Dejo atrás un brazo firme que sostiene un sable mientras sonríe, y allá abajo revolotea hambrienta una escuadra de tiburones. Lo que no sabe quien sostiene el sable es que no se lo pondré fácil porque no pienso saltar y lo que no saben los tiburones es que si caigo venderé caro mi pellejo, porque en mi fajín, oculto, duerme presto el más afilado de mis puñales.
La publicidad y los medios nos empujan hacia el consumismo absurdo y nosotros, que a veces somos absurdo, nos pasamos el día trabajando para consumir cosas que no necesitamos porque "nos las merecemos".
Antes existía una sociedad con mercado, se pasó a tener una economía de mercado para posteriormente convertimos en una sociedad de mercado, cuando lo que necesitamos es una sociedad y un mercado.
Los sistemas económicos clásicos que acaban en "ismo".., están agotados y quizás hasta desfasados, siendo incapaces de dar respuesta a una realidad que ha superado al caparazón de su tiempo.
Quizás no debamos crecer más sino hacernos más pequeños,
Smith, Keynes, Engels... teorizarían en contra de sus propias teorías de haber entrado alguna vez en un IKEA y coger un lápiz al entrar.
La globalización trata de homogeneizar, roba la identidad de los pueblos y nos convierte a todos en copias de copias, de copias.
Decir que la globalización ayuda a los países pobres es como decir que la cocaína hace mejores deportista.
competir en precio con países emergentes significa esclavizar al trabajador europeo.
Los recursos finitos son eso, finitos.
En terminos microeconómicos la macroeconomía financiera viene a ser una familia desestructurada donde el padre es aficionado a la bebida y los niños están como locos por cumplir los 18 para largarse de casa.
Escuchaba recientemente a alguien decir que le parecía una tontería la enseñanza de lengua en las escuelas; ya saben, sujeto, predicado y demás... que eso no vale para nada y que se debería sustituir por una asignatura relacionada con el uso de las redes sociales.
Lo que tal vez esta persona no se ha parado a pensar es en que pensamos como hablamos, es decir, el nivel de raciocinio y análisis de un individuo se puede evaluar en buena parte por su nivel de expresión y vocabulario. Partiendo de esa idea, errónea o no, entiendo que conviene que no sepamos hablar para así acelerar el proceso hasta el pensamiento único, eso a lo que Andy warhol se refería con aquello de: "Muy pronto viviremos en una época en la que todo el mundo podrá decir lo que piensa porque todo el mundo pensará lo mismo", a eso que hoy en día es el "buenísmo" absurdo convertido en dogma irrefutable para los guardianes de aquello que es correcto pensar.
La histórica requiere de la predisposición a comprender lo ocurrido, de la capacidad para analizarlo desde un tiempo actual a través del prisma del tiempo en el que sucedió el hecho en cuestión y por supuesto de mucha, mucha, lectura.
Se deben tener la claridad y la mente abierta necesarias para admitir y asimilar tanto lo que nos gusta como lo que no, saber separar lo importante de la paja, comprender y tratar de sacarle provecho a lo analizado.
No sé si cumplo los requisitos para esto pues no soy historiador, pero lo que si sé es que sesgar la historia o dar una visión parcial de ella es mentir, convencer a los demás de la veracidad de esa mentira es manipular y creer tu propia mentira es de necio.
Creo que todos y cada uno de nosotros recibimos un don al nacer.
Ara Malikian descubrió el suyo, siendo aún un niño, bajo el suelo de su patria libanesa, en los refugios antiaéreo donde descubrió que su violín podía combatir el estruendo de las bombas, donde descubrió que sus melodías podían lamer las herida de todos los que con él compartían destino ahí abajo, que su música podía hacerles olvidar y llevarlos lejos de aquel sucio agujero...
Hay quien en una vida entera no descubre cual es su don, hay quien lo descubre y lo aprovecha, quien lo desaprovecha, y quienes lo intuimos y no sabemos o no nos atrevemos a utilizarlo, como un cocodrilo que mira triste a las estrellas sabiendo lo lejos que están.
Estoy sentado en la hierva con las manos llenas de serrín de lijar, corre brisa y no hay ruido bajo el sol. Miro sobre mi hombro y veo a mi amigo Edu trabajando, buscando ideas para seguir adelante mientras pone en pié las que ya tiene. "Te puedes creer que aquí no me duele el estomago..." le digo; él me mira cuter en la mano, sonríe y vuelve a lo suyo... es una forma distinta de hacer las cosas, de asumir que las cosas son como son pero que siempre tenemos opciones, de ser un cocodrilo y mirar alegre las estrellas, sabiendo que están donde tienen que estar para iluminarnos y darnos guía.
Estimular al público para que sea complaciente con la mediocridad.
Promover que el público crea que ser estúpido, vulgar, maleducado e inculto es la "moda"; que se identifique el estilo de vida "moderno" con ser admirador de gentes sin talento, despreciativo de lo intelectual y lo espiritual, exagerado en el culto al cuerpo y a la apariencia, hipnotizado por la oferta consumista, insolidario y despreocupado.
Octava de las 10 estrategias de manipulación expuesta por Noam Chomsky.
Que el tipo era un memo saltaba a la vista, lo que me llevó algo más de tiempo fue darme cuenta de que no hablaba de trabajo; y es que todo era "mi compañera esto, mi compañera lo otro..." y lo que resultó ser su compañera era su mujer.
Tu novia es tu novia, tu mujer si estas casado, y tu novio tu novio o marido ya seas tú de aquí o de la China Popular.
Ah! decir "Mi pareja" se pongan ustedes como se pongan suena a gay... y si eres gay se aplica lo anteriormente expuesto, es decir, tu novio es tu novio, tu marido si estas casado y para las señoritas pues igual, su novia será su novia o su mujer. Cualquier otra cosa suena rara chaval.
En un centro comercial no te mojas si llueve, no hay problema para aparcar, hay luces, música, grandes cadenas y franquicias; y por si fuera poco puedes dejar a tu hijo en la piscina de bolas para que te deje un rato en paz...
El comercio local es el alma de una ciudad; el comercio tradicional es el que le da vida a la calle y la hace, por ello, más habitable y segura.
Si puedes dejar el dinero en el bolsillo de tu vecino ¿por qué se lo vas a dar a una gran cadena?. Piensa global, sin límites, pero trata de consumir, dentro de lo posible, local.
En Francia está creciendo fuerte un movimiento de consumo responsable, de mirar lo que se compra y a quién, todo un ejemplo a seguir en un mundo en el que pocos quedan ya.
domingo, 28 de septiembre de 2014
Hay bancos "pa" quererse, hay bancos de atunes, hay bancos de peces...
La ciudad amurallada de kowloon nació de la deformación y del desacuerdo político. Pedazo de tierra apátrida que creció hacia arriba porque sus límites eran claros; ciudad de extremos ofensivos, guarida de piratas, mafias y jerarquías; un bloque-ciudad con "parques", casinos y mercados donde gente buena y mala trataba de salir adelante... un monstruoso escenario digno de Blade runner, digno de ser una premonición de lo que serán las ciudades menos agraciadas del futuro venidero...
Chesterton defendía la idea de que todo hombre tiene derecho a cuatro paredes, suyas y no compartidas con la casa contigua, lo que es una casa vamos... no un habitáculo en un bloque de pisos que además nos parece ideal de la muerte porque tiene terracita. Vivimos en colmenas de hormigón decoradas como le da la gana a unos suecos... todo muy cool y de economizar el espacio, que no es más que una forma de decirte "vives en un trastero, pero oye! tu trastero puede ser maravilloso!!", Prefiero la idea de hogar que tenía Chesterton, la cual no es para nada elitista (nada hay más lejos que Chesterton del poder del dinero), Se llama dignidad, pero nos han convencido de muchas cosas ya, y han arraigado en nosotros conceptos que llegamos a justificar y hasta defender.
El futuro espera en nuevas Kowloon a todos los hijos bastardos de la postmodernidad entre basura y un agradecimiento infinito por tener algo a lo que llamar "hogar".
La mayoría de la gente utiliza una mascara para que los demás nunca lleguen a saber quienes son/somos realmente... lobos con piel de corderos o corderos con piel de lobo, según el caso, que caminan errantes por un mundo plagado de corrección socio-social; y es así como el arte de interpretar se vuelve más común que el verdadero arte de expresar.
Pero hay personas que no te pueden engañar, por el simple hecho de que no intentan ni quieren hacerlo, y un solo gesto suyo te basta para saber lo que están pensando o lo que realmente te quieren decir; a esas cuídalas porque son las que estarán ahí cuando las necesites, cuando llegue el día de defender las almenas de tu fortaleza, cuando llegue el tiempo del silencio pausado o de beber, a la luz del viento, una copa de vino barato.
En una rueda de reconocimiento identificaría sin dudar al diablo... porque le vi la cara una vez entre Charing Cross y White Chapel; al salir de una boca de metro me cruce con su mirada incomoda e inquisitiva caminando en sentido opuesto al mio... varias calles más adelante, donde no le correspondía, me esperaba apoyado en una esquina, su mirada me escrutó y me siguió hasta que me perdí, inquieto, entre la gente. Desde aquel día no lo he vuelto a ver, y aunque no pueda olvidar su cara espero no volver a verlo jamás.
El domingo los españoles bailamos, una vez más, con el diablo, pero este es muy distinto al de Charing Cross este es más irreal y etéreo... aquí seguimos jugando a que somos lo que no somos, a que podemos lavarnos la cara sucia con barro para tratar de sentirnos más limpios... a no darnos cuenta de que las opciones son bailar con el diablo o hacerlo con la más fea...
Pero nosotros elegimos salir fuera a respirar, a bailar por nuestra cuenta lejos de la música estruendosa y malsana, lejos de la música que tocan los tambores de la guerra y el odio que hacen bailar y contorsionarse a todos los demás.
En la vida absurda que llevamos, todo conspira contra la conversación: nos obligan a viajar hacinados en los transportes públicos para ir a la oficina; para hacer menos aflictivo nuestro hacinamiento, nos enchufamos al oído aparatos que nos aíslan de la realidad circundante, o vivimos prendidos de pantallas que nos transmiten un espejismo de compañía (¡cientos, miles de amigos virtuales!) y que, en realidad, no hacen sino ahondar nuestra soledad; llegada la hora de la comida, lo hacemos de cualquier manera, acuciados siempre por el reloj, sin posibilidad de sentarnos a una mesa en compañía grata, mucho menos de disfrutar de una sobremesa; cuando regresamos a casa, más cansados que unos zorros, encendemos el televisor,para que unos tíos que repiten como papagayos las consignas y eslóganes que les han transmitido sus jefes de negociado o partido nos llenen la cabeza de mierda, o nos zambullimos en interné, para repetir o retuitear las consignas y eslóganes con los que previamente nos han machacado las meninges, creyendo ilusoriamente que son pensamientos originarios.
Y, antes de acostarnos, ponemos un poquito la radio, 'para que nos haga compañía'.O más bien para que nos haga olvidar que no tenemos compañía; o que, si la tenemos, no sabemos qué hacer con ella, porque han logrado que dejemos de conversar, porque han conseguido que dejemos de sentir curiosidad por el alma del prójimo, para que la nuestra se gangrene y envilezca.Y así nuestra vida termina siendo como la de los muebles, con los que alguien siempre termina haciendo leña.
Lo cierto es que empecé a ver esta serie sin demasiadas expectativas aun habiéndomela recomendado alguien cuya opinión valoro. Las series están muy de moda y es raro quien hoy día no está enganchado a algún serial o a diez... una forma quizás de vivir las aventuras o las vidas que no nos atrevemos o simplemente no podemos vivir... y la verdad, para ver cualquier basura mejor ver algo que merezca la pena y True Detective, para mi, lo es. Una creación inteligente, una bofetada en plena cara, llena de intriga, ficción y realidad.
Si además estás familiarizado con la mitología Lovecraftiana, si has leído a Chambers, si alguna vez has paseado casi sin quererlo cerca de los precipicios del alma humana por las calles de la innombrable ciudad que describió A.Bierce en su relato... disfrutarás el doble esta excelente serie. Si alguna noche despertaste y pasaste el resto de ella sin dormir entre la oscuridad, pensando... esta serie te dará algo más en lo que pensar.