miércoles, 22 de junio de 2022

Je suis chrétien.




Hace dos semanas la comisión europea rechazó con 244 votos en contra y 231 a favor el crear la figura del coordinador en la lucha contra la cristianofobia, sí existiendo una para el antisemitismo y otra para la islamofobia. Los europeos vamos a terminar convirtiendonos en una caricatura de nosotros mismos, aparte de en un barrio de otro continente. No puede haber un proyecto comun si se ignoran nuestras raices y nuestra historia y eso no significa imponer nada a nadie que venga a buscarse la vida de forma honrada sino no dejarnos imponer nada por nadie que quiera hacer de esto lo que no es.

Al final solo nuestra comunidad, el conocimiento de nuestra historia y el retorno a lo que somos podràn salvarnos de la postmodernidad y la imposición.



domingo, 7 de marzo de 2021

Estandartes al viento




A pesar de ser cosas que nunca quise llegar a ser, a pesar de que casi he dejado de tener certezas absolutas y perdido la confianza infantil que tenía en los demás… a pesar de todo sigo empeñado en defender causas perdidas.

Siempre he creído en el sentido de la comunidad frente al individuo dentro del respeto a la libertad individual, en el grupo frente al consumo como respuesta al vacío existencial; pero es difícil pelear cuando los demás han dado su brazo por torcido y apenas queda ya una Roma que merezca la pena defender.
Entre los siglos cuarto y quinto se desmoronó el imperio, el enemigo no vino de fuera, no fueron las temidas hordas bárbaras las que arrasaron los caminos, fue la desidia y la decadencia de un pueblo acomodado, que descuidó sus deberes, sus creencias, su espíritu y fronteras dejándolo todo en manos de la inoperante complacencia. El ciudadano romano era dado a los placeres mundanos y al ocio, idolatraba el culto al cuerpo, el cuidado del entorno, la alimentación sana… incluso se puso de moda, entre las clases pudientes el  viajar… Solo era cuestión de tiempo que quien siempre acecha y solo buscaba sobrevivir se aferrara a esta curiosa similitud con el presente y la utilizara como caballo de Troya para derrotar al enemigo en su propio terreno; barbaros asaltando las fronteras de la civilización para su propio disfrute.

La rueda de los tiempos vuelve a girar y nosotros sumidos en la memoria selectiva y el desconocimiento de nuestra propia historia nos aproximamos al precipicio cabalgando a galope. No se premia el esfuerzo, está casi mal visto porque deja en evidencia la mediocridad y el conformismo de las mayorías, el sacrificio está desterrado de nuestro concepto de vida útil, porque hemos venido al mundo a “ser felices” (asumiendo por felicidad la erronea idea de posesión debienes materiales y cumplimiento ilimitado e inmediato de todos nuestros deseos); se ensalza al vago y a aquel que presume de su propia carencia cultural, se idolatra a gente sin recursos intelectuales, se les pone en un pedestal sustentado por excentricidades dinerarias que de poco o nada sirven más allá de controlar al ganado ovino en el que nos estamos convirtiendo. ¿Quién gana con todo esto? Lógicamente quienes ostentan poderes estamentales a cualquier nivel, conviene gente fácil de convencer y engañar, gente que no sepa a penas hablar de forma correcta (pensamos como hablamos, no lo olvidemos) y, mejor aun, gente que se piense formada hasta el punto de creer que una carrera universitaria te da cierto estatus intelectual, nada más fácil de manipular que una masa de gente que se cree lista, formada y preparada… caldo de cultivo para que aniden las más excéntricas y absurdas creencias de nuestro tiempo.

 ¿Quieres llamarlo pesimismo? llámalo, hace tiempo que todo concepto está tergiversado o prostituido… pero tened por seguro que entre los cascotes y las cenizas de una realidad destrozada permanecen en alto las picas de un tercio maldito e indómito, de un tercio que en los confines del pensamiento dominante defiende la “verdad” que tratan de enterrar, que engañada no engaña; y que se resiste a ser doblegada. Puede que todo esto no tenga sentido… o tal vez sí, el tiempo dirá, pero aunque llegue a ser mi pica la única en pie, y aunque a nadie más le importe, aquí no habrá  rendición.

Namaste

 



Cuando llegué a la India llevaba tiempo sin poder dormir y quizás no es la India, al menos Bombay, el lugar idóneo para conciliar el sueño…

No conozco la India, y me remito a lo que en su día dije de Japón.

Bombay es gris y opresiva, es como estar en el estómago de un monstruo que devora la historia de aquellos que osan enfrentarse a él dando forma en su interior a una amalgama de realidad húmeda y estática que te ralentiza y atrapa con una sensación viscosa de estar sumido en un sueño del que no puedes despertar.

 (…)

Los trayectos en coche son interesantes y algo deprimentes, las entrañas del monstruo son polvorientas y están pobladas de una curiosa infraestructura gigante y mínima a ratos, pero siempre llena de contrastes, tierra de ricos (los menos) y de pobres (los más).

Parado en un semáforo cruzo la mirada con una niña de no más de 8 o 9 años, me mira con curiosidad y ofrece flores, escarba en mis ojos hasta hacerme sentir incomodo, parece ver dentro de mi, mis vergüenzas, todo lo que llevo dentro y que su realidad ahora pone en relieve… poco antes de reanudar la marcha me sonríe, casi sin sonreír, y me despide con su mano vestida de colores, no puedo evitar mirar por el retrovisor para verla saltar sobre la acera y recogerse a si misma en un abrazo a sus rodillas a la espera de que el semáforo vuelva a detener a los vehículos que traen clientes a los que vender sus claveles naranjas.

(…)

Lo que más me sorprende de la India son sus habitantes; son atentos y su propia cultura los hace ser tan hospitalarios como curiosos, nunca tanta gente cocinó para mi sin apenas conocerme, por la simple gratitud de estar visitándoles y por la sola satisfacción de darme a conocer su cultura y gastronomía. Son curiosos hasta el punto de poder parecer irrespetuosos si no estás avisado pues quieren saber de ti, de tu país y de tus costumbres, y esto les lleva a preguntar cosas inverosímiles.

(…)

Desde la ventana del hotel veo como la ciudad combate con su luz la oscuridad de la noche sin luna ni estrellas, paso tiempo observando; es tarde o temprano según se mire, no sé si he dormido algo o pasado el rato en duermevela pero el inmenso ventanal parece una pantalla LED a través de la que veo un mundo inusualmente luminoso que recuerda a una vista panorámica y nocturna de blade runner.

Hemos estado en festivales hindúes, y me han hablado de más deidades de las que puedo recordar, historias de luchas fraticidas, de poder, de bondad y de venganza… mitología sagrada de quienes aun prestan atención a las cosas importantes e intenta sanar su alma.

(…)

Powai no duerme, podrían ser las 10 de la noche o las 4 de la madrugada, nada ha cambiado en las últimas horas y las calles son una tormenta de ruido y luz, desde la terraza en la que estamos sentados vemos el pasar continuo de gente y vehículos, coches, tuk tuks entrelazados en sonidos de claxon y luces de colores dándole forma a una serpiente infinita similar a una atracción de feria eterna y peligrosa. El tiempo pasa envuelto en una agradable conversación, pero entre tanta gente se tiene una extraña sensación de insignificancia, de desamparo existencial aturullado por el ruido y especiados olores. El camarero no termina de encajar que mi acompañante esté bebiendo alcohol, no es ilegal en absoluto, nos lo sirven, pero no debe estar socialmente bien visto que una mujer con el pelo suelto y un traje vaporoso se tome algo en una terraza sin darle importancia al hecho y a las miradas curiosas de su alrededor; no sabría decir la hora que es, aquí el tiempo no parece ser lineal…

Aquella noche, la india, el universo, se difuminaban entre el calor nocturno y el frescor onírico de la cerveza y la conversación; tengo la extraña sensación de no ser yo; y por un tiempo dejé de ser eso, yo,…  finalmente, a la sexta noche, rendido al entorno, rendido en las entrañas del monstruo y abandonado de mi mismo , dormí.

 

Poema a gáṅgā:

Vengo como huérfano a ti, mojado de amor.

Vengo sin refugio para ti, dador de descanso sagrado.

Vengo a ti como un hombre caído, el mejor de todos.

Vengo deshecho por la enfermedad a ti, el médico perfecto.

Vengo, mi corazón seco con sed, a ti, océano de vino dulce.

Haz conmigo lo que quieras.

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sábado, 9 de marzo de 2019

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Recuerda que no eres un arma arrojadiza, que no eres patrimonio de ninguna ideología, que tienes la capacidad de disentir, de estar fuera del "con nosotros o contra nosotros" que te intentan imponer... Que las cosas no tienen que ser blancas o negras, que las ideas no pertenecen a nadie y que una realidad, una aspiración, puede tener distintas lecturas, matices o detalles.

"Mis mujeres" quieren la igualdad de derechos, deberes y oportunidades. Son fuertes,valientes y trabajadoras; son inteligentes y saben poner cada cosa en su lugar y justa medida...no se sienten menos pero siempre pelean por màs.
Son defensa en retaguardia de las tradiciones y cultura de su pueblo sin pedir perdón por ello, y son, sin justificarse, la vanguardia al asalto del futuro y sus comunes aspiraciones.

Y así, sin pactos, conquistan su propio destino sin ser instrumentos al servicio de la eugenesia social orquestada por el globalismo y sus ideologias.
Adelante!





miércoles, 10 de octubre de 2018

Onoda no se rindió.


Resultado de imagen de yukio mishima


Una vez acabada la II Guerra Mundial, el oficial del ejercito japones Hiro Onoda siguió la lucha por su cuenta, guerra de guerrillas que continuó en solitario hasta 1974 cuando se le consiguió convencer de que realmente su país se había rendido treinta años atrás. Treinta años sobreviviendo en la selva, cumpliendo con el que entendía como su deber; en parte, eso es Japón.

No conozco Japón. He leído mucho sobre aquello, novela, crónica e historia; he estado allí, pero no lo conozco. No puedes decir que conoces un lugar y a su gente por haber pasando allí unos días, o unas semanas... y menos aun si del lugar del que hablamos es Japón, un país cerrado en sí mismo y abierto al mismo tiempo. Abierto, abanderado de la globalización y el capitalismo, y cerrado en una cosmovisión que un occidental difícilmente puede llegar a entender. Materia, naturaleza y una mente desprovista de teología y de Dios. Un reducto donde se enfrentan o conviven la acelerada modernidad y la tradición más exquisita.

Los japoneses no son mejores ni peores que nosotros, Japón no es ni mejor ni peor que ninguna de nuestras naciones europeas; es distinta. En Japón puedes encontrar lo más hermoso y lo más aborrecible del presente, puedes encontrar cosas, ideas , comportamientos que envidiar y comportamientos que rechazar y ahí reside el encanto del lugar, en la incomprensión, en unas miradas esquivas y respetuosas, en la búsqueda de la perfección en cualquier aspecto de la vida, en la belleza del instante.
Japón es la niebla abrazando un templo montaña arriba, un metro abarrotado cerca de Shibuya, sacrificio, luz y ruido en el centro de Tokyo, 3 segundos de reverencia entre marido y mujer...

Pero, sea cómo sea, yo no conozco Japón, solo sé que a pesar de sí mismos están a la vanguardia y a la retaguardia de todo, defendiendo su propia esencia frente a sus enemigos;para bien o para mal Japón no se rinde, como no lo hizo Onoda; y yo sigo intentando aprender de lo que vi y lo que leo, con la esperanza de comprender algún día todo aquello que me cuesta interiorizar, porque, a fin de cuentas, no se trata de leer a Mishima sino de comprenderlo.




jueves, 16 de noviembre de 2017

Ser valiente.


Ser valiente es arriesgar tu tiempo y tu dinero sin más espectatíva que el trabajo duro y la incertidumbre segura; ser valiente es tener inquietudes y pelear por ellas.
Se valiente es tener miedo y aun así dar sonriente un golpe de timón, llevando por dentro lo que haya que llevar, viviendo lo soñado y lo que venga por soñar.

La imagen puede contener: personas sentadas, mesa, bebida, comida e interior

o en palabras de Kiplig:

"...Si arriesgas en un golpe, lleno de alegría,
las ganancias de siempre a la suerte de un día;
y pierdes, y te lanzas de nuevo a la pelea
sin decir nada a nadie de lo que es y lo que era..."

Muchas suerte camarada.


sábado, 28 de enero de 2017

Drogas de diseño.

Posiblemente, dentro de dos o tres décadas el azúcar estará equiparada al tabaco o el alcohol nos parecerá demencial lo que hoy nos parece un consumo habitual.

Que el azúcar engancha es un hecho, que te puedes desenganchar es otro.
Un yogur de bebé lleva azúcar, ¿para qué necesita azúcar un bebé de meses? para nada, para sentar las bases de un consumo futuro, se acostumbrará a eso y se negará a comer el mismo alimento sin, al menos, esa cantidad de azúcar.

El azúcar ya mata en EEUU a más personas anualmente que el tabaco... y no se trata de evitar su consumo, se trata de reducirlo y el de todas las mierdas sobreazucaradas, sustituirla por edulcorantes naturales o suprimirla en casos determinados para conocer el sabor que tiene realmente algo.

Antonio Estrada es un fotógrafo que a través de su web intenta concienciar, de una forma muy visual, de la cantidad innecesaria que llevan la mayoría de los alimentos que consumimos:

www.sinazucar.org




Outsiders.



Cada mañana te levantas, desayunas y te pones el traje de outsider... todo lo que haces tiene su repercusión en tu entorno y los que te rodean. Con gestos, acciones y omisiones tratas de acercar tu mundo lo más posible a lo que consideras que debería ser el mundo.

Pero al final llegas a casa, te das cuenta que acabas de dejar dos móviles encima de la mesa, que luego vas a tener que trabajar con el portatil, que a través de la ventana la nube de polución sigue ahí, que convives en una ciudad con millones de personas, que tu mundo no está aquí y que probablemente encontrarlo va a costar...

Así que te quitas el traje, lo dejas en la percha, para mañana y le das un abrazo (nos comportamos y hacemos con nuestro tiempo libre lo que otros no saben, nos cuidamos mutuamente y respiramos fuera)...... y piensas que puedes intentar mejorar el mundo, pero no cambiarlo, y que quizá la belleza está en ser un "perdedor" a priori, en saber que aunque no haya solución seguís adelante en una suerte de valhalla donde, la derrota final estaba ya escrita, pero para todos era un honor pelear.




La flor.


El aeropuerto de Londres es un hormiguero, y sinceramente me agobia. Estoy leyendo, tomando un café esperando que a mi vuelo le den puerta en la pantalla y se me acerca Ana. Me tiende la mano, se presenta, y me dice algo que me desconcierta, "Te he hecho una foto".
Ana me ha hecho una foto furtiva y ahora viene a pedirme permiso para hacer lo que ya ha hecho... "siempre le pido permiso a la gente a la que le hago fotos para quedármelas, si lo pido antes la foto ya no es igual, claro...", Un poco desconcertado le pido que me enseñe la foto; mi vanidad se desinfla cuando veo una foto en blanco y negro de mis manos; no sé cómo se harán esas cosas pues no entiendo mucho de fotografía, pero se ven mis manos en primer plano  y el título del libro que sostienen mientras lo demás parece difuminarse; como digo, no entiendo de eso, pero la foto me gusta.
Se pide un café y se sienta a mi lado. Es extremeña y su acento no lo niega, es algo así cómo una moderna rural. Esta chica es más de campo que una amapola y esto contrasta con la argolla que cuelga de su nariz; viste como si fuera a ponerse a amontonar heno pero a amontonarlo con unos brazos completamente coloreados de calaveras, nubes y misticismo. Su vida está en el pueblo, pero ella quiso salir, lo que hace lo hace bastante bien, según me cuenta expone de vez en cuando en pequeñas galerías y en quince días lo hará en el east end donde dice creer que quedaría bien la foto que acaba de tirar.
A raíz de mi libro empieza a hablar de Steinbeck y Verne pasando, a un ritmo que me cuesta seguir, por los clásicos rusos...  lo cierto es que es agradable charlar con Ana y oír como trenza los fundamentos y motivos literarios de la literatura universal con el día a día de sus días. Reflexiona sobre la vida en las grandes ciudades y lo compara con su pueblo, este tema de conversación lo he propiciado yo claro; se debate entre una personalidad cosmopolita y el rechazo que le provoca la vida moderna, una vida moderna que, por su forma de ser y sus ideas campestres, la excluye. Reflexiona sobre la vida en general y sobre las contradicciones que encuentra entre sociedades dispares y mundos opuestos, no deja de parecer Alicia a través del espejo entre asfalto y cristal.
Dice no comprender del todo a los demás... ah! y su novio jacinto cuida cerdos, lo se porque también me enseñó fotos, de jacinto y de los cerdos.

Ana paga su café, se despide  y se marcha dando las gracias. "quizás me haga famosa con tu foto" me dice casi sin mirarme ya, "suerte" respondo, y la cruz tatuada que Ana lleva en el cuello desaparece en un mar de nucas y caras.

Me recordó a una canción pero no sabía a cual; hace poco me acordé y cierto es que Ana era como una flor que crece entre una maleza que la estrangula.
Mis manos quizás cuelgan en algún bar o galería de la capital inglesa, ojalá la vendiera y le dieran algo de dinero por ella, con eso pagaría el tiempo de espera que me quitó de encima y esta historia que contar.

".. y en los escaparates, detrás de los cristales se burlan de ella las flores artificiales, no necesitan aire, tampoco primavera, no necesitan agua ni nadie que las quiera. Entre el humo y el ruido, la gente se acelera, en este mar de gente es infeliz cualquiera, silbando melodías, aunque nadie la oiga soñando tonterías..."


Selección natural.




Entrenamiento de aves para la caza de drones.



lunes, 29 de agosto de 2016

Vivir deprisa.




"Instagram, twitter, Facebook.,."



Subtítulos habilitados en la barra de reproducción.


Recordatorio.



¿Cual es tu excusa, las agujas o que no tienes tiempo?

Dona sangre!




sábado, 27 de agosto de 2016

Ser o no ser.



Me cuesta reconocerlo pero hace unos días le hice una foto a la comida...

Ya es frecuente que andemos sin mirar por donde vamos y malgastemos gran parte de nuestro tiempo con el wasap y sus historias, pero la modernidad ha traspasado los limites de la propia temporalidad para instalarse en los del existencialismo; si no se fotografía y difunde, si no se cuenta en redes sociales, no ha pasado. Se hacen fotos a millares, no por el deseo de inmortalizar el recuerdo que queremos conservar sino por mostrarle al mundo que estamos allí, que lo hemos hecho, que existimos, que respiramos... para que los demás nos puedan ver y competir con ellos en "felicidad"... cuando esto parece solo reflejar la necesidad de autoconvencernos de lo felices que somos y la incapacidad de sentirnos seguros de nosotros mismos.

Una mañana luminosa vi a una chica parada en mitad de la calle con el mar a su espalda haciéndose un selfi; sonreía como si le fuera la vida en ello y yo creí que realmente estaba disfrutando de aquello, del mar, de la catedral, de miles de años de historia y la mañana tranquila...no había acabado de perder el movil la verticalidad cuando la sonrisa desapareció, se perdió con ojos tristes en el fondo del bolso donde acabó el aparato, No miró el mar, no miró la catedral, solo el suelo al caminar.

Así son las cosas ahora, difundir para existir, difundir para ser y parecer; y yo cada vez tengo más claro que, y esto no me hace mejor que a nadie, "no me interesa existir".

Estas últimas semanas he vivido también, he hecho cosas que muchos quisieran y tengo fotos,claro, que desde las paredes mi casa me recordarán la suerte que tengo; sin nadie con quien competir, sin nadie a quien rendirle cuentas.



Jaque al Rey.



Hace calor y entro al Mercadona del pueblo a buscar agua. En la puerta hay una pareja tirada junto a varios cascos de cerveza vacíos pidiendo dinero a todo el que entra, tienen allí sus mochilas, camisetas con mensajes socio-combativos y un aparente desprecio hacia la higiene que deben haber paseado por la noche de fiesta que se pegaron el día anterior. Al salir veo junto a la puerta, cerca de la  pareja, a un joven esperando. Veo que cuando alguna persona mayor sale con algo pesado él se ofrece a cargar con todo lo que puede; le veo acarrear varias bolsas y un par de garrafas de agua y llevarlas hasta el parking... ofrece lo que puede o lo que le dejan ofrecer, no pide limosna, parece no querer nada que el pueda ganar;hace mucho calor como decía y este hombre vuelve a su puesto, firme bajo el sol para ganar algo de dinero (en la entrada no hay sombra pero es por donde pasan los clientes); mientras, la entrañable pareja se arrastra y fuma a la sombra.
Que esto está mal montado, cierto, que hay quien nace alfil y quien nace peón, más que cierto, que hay cosas que cambiar, de acuerdo; pero ya te haya tocado ser torre, alfil o peón siempre estarás amenazado, y mientras unos deciden darse por vencidos antes de empezar, o dejar que las otras piezas les den cobertura, otros deciden pelear, avanzando, casilla a casilla, como ese peón negro que avanzaba silencioso, en la puerta de un mercado, buscando su oportunidad.



miércoles, 24 de agosto de 2016

Lenguaje laboral.




Know how = Conocimiento
portfolio = cartera de productos
Meeting = Reunión
Conference = Llamada
Manager = Director

...
etc
...
...

y así somos más globales, más actuales, todo es más cool, 2.0 y empresarial.

"y así de lejos esta el mundo de donde estoy yo, a solo un mal día."

F"ó"ck off!



miércoles, 6 de julio de 2016

La pluma y la espada.




"...decidles que os engendraron libres
y libres nacisteis
y que vuestras madres tristes
también libres os criaron."

                                                      Miguel de Cervantes.

viernes, 6 de mayo de 2016

El turista.





Es de uso común y creencia generalizada defender el turismo como modelo económico; da dinero y genera empleo dicen, pero nadie se pregunta a costa de qué. El turismo no es necesariamente malo pero si que destruye la esencia de las ciudades. Quizás el ejemplo más claro de esto es una Venecia sin venecianos, ¿quien querría vivir en un parque temático de ruido, carteristas, y puestos de "recuerdos"?... el turismo da dinero, sí, pero también consume y destruye la identidad de los lugares, sus tópicos y su atmósfera.
Ya es bastante triste que los centros de todas las ciudades del mundo sean calcos los unos de los otros, con sus Mc Donals, ZARA...etc... lugares "muertos", sin alma, pero llenos de "vida" ruido y luces de colores. Los lugares emblemáticos de cada ciudad son conquistados por oleadas de gente con cámara de foto que hace cola en museos para ver cosas que probablemente no sean capaces de comprender o valorar, y que están ahí simplemente porque es "lo que hay que ver", personas que se van a otros países a comprar productos de marca porque son más baratos allí... resultado de la conjunción perfecta de hombre masa y low cost.
Basar la sostenibilidad de una ciudad en el turismo es huir hacia adelante simplemente porque da dinero; lo natural, no digo lo lógico, sería proteger la cultura, la historia y a las gentes del lugar, fomentar el turismo como presentación ante el mundo de lo que somos, de lo que fuimos, y no como motor económico de nada.
Un modelo económico se debe basar en ser productivo y eficiente que no es lo mismo que ser un engranaje más en la maquinaria del presente que se mueve deprisa y todo lo reduce al valor fluctuante del dinero.

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Como una roca.




Quizás el mayor logro de la modernidad y la mayor de nuestras derrotas sea el individualismo inoculado en la sociedad. Perdido completamente el sentido de la colectividad el ser humano deja de ser-humano para convertirse en individuo y roto el sentimiento de comunidad se pierden los objetivos comunes.
Una gran ciudad es el mejor lugar para ser consciente de esto, aquí cada uno va a lo suyo y los problemas de los demás son eso, de los demás... futbol, tele, casa, coche, centro comercial y yo a lo mio.

Por suerte no creo que nosotros seamos así, por suerte tus cortes me duelen a mi también y aunque a veces recibamos golpes seguimos en formación. Ya sabes que como en el cuento "esto también pasará" y cuando pase seguiremos ahí para reír y celebrar. Adelante!!




Kérex.





Aquí hay de todo, aquí hay humo, asfalto, cristal y queroseno.



jueves, 7 de enero de 2016

Las sirenas no existen.



Recuerdo a mi madre todos los 31 de diciembre, poco después de tomar las uvas, abriendo las ventanas de la casa para escuchar como los buques fondeados en puerto rompían el silencio de las calles vacías con su señal. Era algo que desconozco si sucedía en todas las ciudades porteñas del mundo o solo en la nuestra; era algo bonito,tradición que nos hacía sonreír.

Hace varios años que las sirenas no resuenan para darle la bienvenida al año nuevo. Quizás es la crisis la que ya no permite que los buques arriben a puerto, o simplemente es que alguien dejó de molestarse en  hacerlas sonar. Sea como fuere, mientras nosotros esperamos en la terraza,cada año con menos esperanza, el sonar de las sirenas, no puedo evitar imaginar al capitán en el puesto de mando, "tablet" en mano, felicitando el año a través de twitter mientras la tripulación envía por "wasap" gilipolleces y felicitaciones pre-cocinadas.

Se que a nadie le importa pero para mi madre y para mí significaba algo.
Que le vamos a hacer... solo es una cosa más en  la que dejar de creer, un paso más  hacia la destrucción de los detalles, una cosa menos en la que creer de las muchas que teníamos y las pocas que nos quedan. Solo es una cosa menos en la que creer... y, aunque, en las extrañas formas del mar, alguna vez las intuí nadando curiosas a mi estribor, ya no creo en sirenas y, visto lo visto, quizás sea lo mejor.
A pesar de todo cada año se abrirán nuestras ventanas, por si algún día quieren regresar.