
imagen: "elchupete.com"
Siempre fui un gran lector de cuentos, pero nunca fui buen
narrador...
Hoy sin embargo si os quiero contar uno que esta semana me
he obligado a recordar.
Hubo una vez, en un reino lejano, un Rey que ordenó a sus
orfebres fabricar el anillo más bonito que jamás se hubiera visto. Conseguido
esto le pidió al sabio de la corte que grabara en su circunferencia interior
una palabra, una frase que le hiciera sentir bien cuando el pesar, la amargura
y la derrota cayeran sobre él.
Tras varios días el sabio entregó el anillo a su Rey
suplicando que no leyera lo escrito en él hasta verse en una situación en la
que creyera realmente necesitarlo.
Ese día llegó cuando el reino fue invadido por sus enemigos.
El Rey se vio obligado a huir dejando a su pueblo atrás, perseguido y amenazado
de muerte. Tal era el abatimiento del monarca que decidió que había llegado el momento de hacer
uso del anillo; retiro este de su dedo y leyó su interior.
"Esto también pasará"
Como si de un manto cálido se tratara el Rey se vio arropado
y reconfortado por estas palabras que devolvieron la paz a su alma...
Tiempo después con la ayuda de sus más fieles soldados y
generales el Rey reconquistó lo que legítimamente le pertenecía y dió un
banquete para celebrarlo. Quiso recompensar al sabio colmandolo de oro y
regalos pues gran parte del éxito radicaba en su maravillosa ocurrencia.
- Gracias sabio, a ti debe el pueblo que hoy podamos estar
de nuevo así, eufóricos y ebrios de felicidad...
El sabio respondió.
- Con todo el respeto majestad creo que debería hacer uso de
nuevo del anillo.
- ¿Por qué debería hacer eso? ¿a caso no ves que estamos
celebrando que hemos aplastado a nuestros enemigos y que la suerte nos vuelve a
sonreír?
- Por favor majestad, leedlo...
El Rey cogió de nuevo su anillo y lo leyó como si de la
primera vez se tratara.
"Esto también pasará"
En ese mismo momento de nuevo la sensación de paz volvió a
caer sobre el monarca, porque entendió la plenitud del mensaje del sabio y
porque esa sabiduría lo hacía más fuerte.
El Rey tomó la mano del sabio y le dio las gracias de la más
humilde de las formas.
"Esto también pasará..."